Luego de haber visto la gran cantidad de votos que logró el nuevo alcalde de Bogotá, llego a la conclusión que le da título a este post.
Al parecer la gente no es consiente de la gravedad de que el burgomaestre de la ciudad haya tenido el descaro de contestar "si, no lo dudo" a la pregunta formulada por el ex-alcalde Antanas Mockus: "Usted compraría 50 votos para salvar a Bogotá de alguien que compró 50.000", la misma que dijo no haber entendido y dejarse llevar por la premisa de salvar a Bogotá (¿SamuEl supehéroe?) y que a la salida de los estudios del Canal Caracol luego de la cara de reproche del Dr. Mockus, le contestó "al menos fui franco".
Apartándome de tan bochornoso incidente, días después en el canal City TV, propuso no incrementar ni crear impuestos, (cuestión que dio lugar al post anterior) y que a mi modo de ver fue lo que lo llevó a tener seguro su puesto en el Palacio de Lievano. (Lugar donde está ubicada la Alcaldía Mayor de Bogotá)
Y no hablaré de su origen familiar pues bien reza el dicho "escoges a tus amigos pero no a tu familia" y en últimas no tiene la culpa de ser el nieto del General Rojas Pinilla y mucho menos de ser hijo de "La Capitana del Pueblo".
Esperemos que nuestro nuevo alcalde no haga las mismas gracias que su hermano en Bucaramanga, pues he oído a bastantes bumangueses quejarse de lo que este personajillo hizo con su ciudad, cosa que no es muy descabellada si partimos de la base de que la principal propuesta dentro de la campaña del Dr. Samuel es meter un metro por dónde no cabe y además construirlo con unos recursos que no están.
Y ahora, ¿quién podrá defendernos?